¿Te duele la espalda? Las pesas aliviaron más que el cardio
Evidencia nueva
Esto es un estudio, no una conclusión. Pero toca una duda que tiene mucha gente con la parte baja de la espalda cargada desde hace meses: si me duele, ¿me conviene más el cardio suave o meterme con las pesas?
Qué se comparó
En octubre de 2026 la revista Physiotherapy Research International publicó un ensayo de Mohammed y su equipo, de la Facultad de Fisioterapia de la Universidad de El Cairo. Repartieron por sorteo a 38 adultos con dolor lumbar crónico inespecífico, es decir, sin una causa concreta detrás como una fractura o un nervio pinzado, en dos grupos de 19.
Un grupo hizo entrenamiento de fuerza y el otro, entrenamiento aeróbico. Los dos entrenaron tres veces por semana durante 8 semanas, y los dos programas eran periodizados: la carga no se quedaba fija, se planificaba para ir subiendo por etapas.
Según el registro público del ensayo, la fuerza combinaba máquinas, peso libre y ejercicios con el propio cuerpo, y el grupo aeróbico caminaba hacia atrás en una cinta. No se comparaba moverse con quedarse quieto, sino dos maneras de entrenar.
Qué encontró el ensayo
Las 38 personas terminaron el programa y las mediciones. Al final, el grupo de fuerza tenía menos dolor que el de cardio: 2,71 puntos menos en una escala visual de dolor de 0 a 10, una vez ajustado el punto de partida de cada grupo. También salió mejor en discapacidad, que mide cuánto estorba el dolor en el día a día.
Hubo otra diferencia que llama la atención. El grupo de fuerza acabó con menos miedo a moverse, lo que los fisioterapeutas llaman kinesiofobia y miden con un cuestionario. Y, como cabía esperar, ganó más fuerza en los músculos que extienden la cadera y en el dorsal ancho, el músculo grande de la espalda, y aguantó más en las pruebas de resistencia del tronco.
Por qué importa el miedo a moverse
En septiembre de 2026, mindbodygreen contaba un ensayo con una faja lumbar blanda y recordaba algo que conoce cualquiera con la espalda tocada: quien espera que un movimiento le duela empieza a evitarlo, y entonces mantenerse activo cuesta cada vez más.
El ensayo de El Cairo no explica por qué la fuerza bajó más ese miedo, y no conviene inventárselo. Lo que sí midió es que, tras 8 semanas cargando peso de forma progresiva, ese grupo puntuaba más bajo en miedo a moverse que el que hizo cardio.
Qué dice la evidencia acumulada
Este resultado no llega solo. En 2025 la revista Disability and Rehabilitation publicó una revisión sistemática con metaanálisis de Rodríguez-Domínguez y su equipo sobre el entrenamiento de fuerza en el dolor lumbar crónico inespecífico. Reunió 10 ensayos con 434 personas.
Frente a los tratamientos con los que se comparó, la fuerza redujo la intensidad del dolor y la discapacidad y mejoró la calidad de vida. Pero solo la mejora del dolor fue lo bastante grande para considerarse clínicamente relevante. Los autores califican la certeza de la evidencia de moderada y consideran que la fuerza se puede recomendar en este tipo de dolor.
Los límites de este estudio
Primero, a quién se estudió: 38 adultos con dolor lumbar crónico inespecífico, todos de entre 18 y 45 años según el registro del ensayo. Si pasas de 45, no estabas en esa muestra. Tampoco entraban personas con obesidad, con dolor que baja por la pierna, con fracturas, embarazo o enfermedades inflamatorias.
Segundo, cuánto duró: el programa duró 8 semanas y se midió al terminar, así que no dice si la ventaja se mantiene. Tercero, quién lo financió: según el registro, lo patrocina la propia Universidad de El Cairo y no figura ningún otro financiador. Y cuarto, este resultado todavía no se ha replicado en otro ensayo.
Hay un matiz más. Los dos grupos no empezaron igual en varias medidas, y los autores corrigieron esa diferencia con un ajuste estadístico. Es lo correcto, pero con 19 personas por grupo cualquier desequilibrio pesa, y los propios autores piden ensayos más grandes y con seguimiento más largo.
Lo que puedes llevarte a tu semana
Si quieres probarlo, puedes sumar dos o tres sesiones de fuerza a tu semana, con cargas que te dejen terminar con buena técnica y que subas poco a poco, sin dejar de caminar. Y si el dolor es reciente, baja por la pierna o viene con hormigueo, lo prudente es consultarlo antes con tu médico.
La duda práctica suele ser con cuánto peso empezar. Hay una forma sencilla de elegir la carga sin adivinar, y en este ensayo el peso subía por etapas, no de golpe. Y si lo que te frena es ir a una sala, otro ensayo publicado en 2026 vio que un programa en vídeo alivió la espalda igual que una clase en directo.
Si entrenas en Gym Triple X, una manera de empezar es pedir en sala que te enseñen dos o tres ejercicios básicos de piernas, espalda y abdomen, y apuntar cada semana qué peso usas y cómo responde tu espalda al día siguiente.
Cómo dosificar la fuerza cuando la espalda protesta depende de tu historia y de cómo vas respondiendo. Si te viene bien, un entrenador personal en la Costa del Sol puede ayudarte a construir esa progresión con calma, semana a semana.
Fuentes
- Physiotherapy Research International (2026). Periodized Resistance Training Versus Aerobic Training in Managing Nonspecific Chronic Low Back Pain: A Randomized Controlled Trial.
- Disability and Rehabilitation (2025). Does resistance training improve pain intensity, quality of life, and disability in people with chronic nonspecific low back pain? A systematic review and meta-analysis.